En Serbia miles de personas, en su mayoría de origen afgano y pakistaní, pero también nepalíes, iraníes e iraquíes, sobreviven en la calle, esperando que se abran las fronteras para poder tener una segunda oportunidad en Europa.
La mayoría se esconde en los bosques para evitar el maltrato policial o las deportaciones ilegales, a la espera de que llegue el momento del próximo intento.
Lugares como Subotica, Sid o Sombor son los principales puntos de conglomeración de personas refugiadas, en su mayoría menores de edad no acompañados.
Mientras tanto, estas personas han dejado de ser noticia, ya no copan los titulares de los medios de comunicación, y las políticas migratorias de la UE continúan endureciéndose, de la mano de una extrema derecha en auge que se extiende por todo el continente. Se han convertido en los invisibles, las sombras, que pueblan los bosques limítrofes de Europa.

Este trabajo se ha realizado de forma colectiva por Alicia Petrashova y Pablo Parra en diciembre

In Serbia thousands of people, mostly of Afghan and Pakistani origin, but also Nepali, Iranian and Iraqi, survive on the street, waiting for the borders to be opened in order to have a second chance in Europe.
The majority hides in the forests to avoid police mistreatment or illegal deportations, waiting for the time of the next attempt. Places like Subotica, Sid or Sombor are the main points of conglomeration of refugees, mostly unaccompanied minors. Meanwhile, these people have ceased to be news, no longer hold the headlines of the
media, and immigration policies continue to harden the EU, hand in hand with a growing right wing that extends throughout the continent.
They have become the invisible, the shadows that populate the forests bordering on Europe.
This work has been done collectively by Alicia Petrashova and Pablo Parra in December 2017.